Artículos de esta serie:
- Paso 1: Busque un buen consejero
- Paso 2: Haga de su casa un oasis de amor
- Paso 3: Ejerza su autoridad
- Paso 4: Establezca reglas familiares y hágalas cumplir sin falta
- Paso 5: Enseñe a sus hijos a sujetarse a un horario
- Paso 6: Tome en cuenta los sentimientos de sus hijos
- Paso 7: Predique con el ejemplo
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¿Por qué dar este paso? Los horarios son parte esencial de la vida adulta: regulan el trabajo, las actividades religiosas y hasta el esparcimiento. Los padres que no enseñan a sus hijos a distribuir bien el tiempo y a ceñirse a un horario no les hacen un favor. Por otro lado, “los estudios demuestran que cuando hay reglas y una estructura, los hijos se sienten seguros y confiados, y aprenden a tener control de sí mismos y a ser autosuficientes”, sostiene el doctor Laurence Steinberg, profesor de Psicología.
El problema. La vida avanza a un ritmo frenético. Muchos padres trabajan largas horas, por lo que generalmente disponen de poco tiempo para la familia. Enseñar a los hijos a organizarse exige disciplina y determinación, puesto que hay que vencer la resistencia inicial del niño a sujetarse a un horario.
La solución. Aplique este principio bíblico: “Que todo se haga en forma digna y ordenada” (1 Corintios 14:40, La Nueva Biblia Latinoamérica [NBL], 2004). Por ejemplo, desde que sus hijos son muy pequeños, muchos padres les fijan una hora para que se vayan a la cama; una decisión muy sensata, por cierto. Con todo, la hora de acostarse debe resultar agradable. Tatiana, madre de dos pequeñas que vive en Grecia, relata: “Cuando las niñas se han metido en la cama, las acaricio y les cuento lo que hice mientras ellas estaban en la escuela. Entonces les pregunto qué hicieron ese día. Casi siempre me abren su corazón, pues se sienten relajadas”.
Kostas, el esposo de Tatiana, les lee a las niñas. “Ellas comentan la historia que les leo
Otro hábito que conviene crear es el de comer juntos en familia por lo menos una vez al día. Para ello hay que ser flexibles con las horas de las comidas. “A veces llego tarde del trabajo
Para dar este paso, es preciso asegurarse de que la búsqueda de bienes materiales no sea un obstáculo para establecer un horario familiar y cumplirlo. Ponga en práctica el consejo bíblico de ‘asegurarse de las cosas más importantes’ (Filipenses 1:10).
¿De qué otra manera pueden los padres mejorar la comunicación con sus hijos?
“Que todo se haga en forma digna y ordenada.”
(1 Corintios 14:40, NBL, 2004)