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¿Tiene en cuenta Dios a los pobres? |
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La Biblia describe al Creador de la humanidad como “Aquel que da pan a los hambrientos” (Salmo 146:7). También contiene más de cien versículos en los que se destaca el interés de Dios por los necesitados. Un ejemplo: cuando Jehová entregó su Ley a la antigua nación de Israel, mandó a los agricultores israelitas que no segaran por completo las orillas de los campos ni volvieran a buscar los frutos que quedaban en los olivos o en la vid. Estas leyes eran amorosas ayudas para personas de escasos recursos como los extranjeros, los huérfanos y las viudas (Levítico 19:9, 10; Deuteronomio 24:19-21). Además, Dios ordenó a los israelitas: “No deben afligir a viuda alguna ni a un huérfano de padre. Si de manera alguna lo afligieras, entonces si él de manera alguna clama a mí, sin falta oiré su clamor; y verdaderamente se encenderá mi cólera, y ciertamente los mataré a ustedes a espada, y sus esposas tendrán que quedar viudas y sus hijos huérfanos de padre” (Éxodo 22:22-24). Desgraciadamente, muchos israelitas ricos no hicieron caso de estas palabras. Por su mal proceder en este y otros aspectos, Jehová Dios les envió advertencias mediante sus profetas en varias ocasiones (Isaías 10:1, 2; Jeremías 5:28; Amós 4:1-3). Al final, Dios hizo que los asirios primero y los babilonios después conquistaran la nación de Israel. Muchos israelitas murieron, y los supervivientes fueron llevados cautivos a países extranjeros. El amado Hijo de Dios, Jesucristo, demostró el mismo interés amoroso por los pobres que su Padre. Al explicar el propósito de su ministerio, dijo: “El espíritu de Jehová está sobre mí, porque él me ungió para declarar buenas nuevas a los pobres” (Lucas 4:18). Esto no quería decir que Jesús limitara su predicación a los necesitados. También prestaba ayuda con amor a personas ricas, pero incluso en tales ocasiones expresaba su interés por los necesitados. Una vez dio el siguiente consejo a un gobernante adinerado: “Vende todas las cosas que tienes y distribuye entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé mi seguidor” (Lucas 14:1, 12-14; 18:18, 22; 19:1-10). Tanto Jehová Dios como su Hijo velan por el bienestar de quienes carecen de recursos (Marcos 12:41-44; Santiago 2:1-6). Otra muestra del interés de Jehová por los pobres es que guarda en su memoria a los millones de personas necesitadas que han muerto. Todas ellas serán resucitadas en un nuevo mundo donde no habrá pobreza (Hechos 24:15).
La hermandad internacional de testigos de Jehová demuestra que el nuevo mundo es posible |
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Publicado en La Atalaya del 15 de mayo de 2005 |