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El poder de la Palabra de Dios

 

Detlef, un adolescente víctima de un hogar deshecho, se hundió en el mundo de las drogas, el alcohol y el rock heavy metal.* Se unió a los cabezas rapadas —un grupo neonazi—, y su comportamiento violento le causó problemas con la policía.

En 1992, 60 cabezas rapadas se enzarzaron en una pelea con 35 roqueros punk en un bar del nordeste de Alemania. Uno de estos últimos, Thomas, murió a consecuencia de la paliza. Varios de los cabecillas, entre ellos Detlef, fueron condenados a prisión tras un juicio que recibió mucha publicidad.

Poco después de que Detlef fuera puesto en libertad, un testigo de Jehová le entregó un tratado titulado: “¿Por qué hay tantos problemas en la vida?”. Él reconoció enseguida que decía la verdad, y empezó a estudiar la Biblia con los Testigos. Su vida cambió por completo. Desde 1996 es un celoso testigo de Jehová.

Un antiguo punk llamado Siegfried —buen amigo de Thomas, el joven que fue asesinado— también se hizo testigo de Jehová y actualmente sirve de anciano de congregación. Cuando Siegfried visitó la congregación de Detlef para pronunciar un discurso bíblico (por cierto, la madre de Thomas también asiste a las reuniones de esa congregación de vez en cuando), Detlef lo invitó a almorzar. Diez años atrás no hubieran podido controlar su odio. Hoy, su amor fraternal es patente para todos.

Detlef y Siegfried esperan con anhelo dar la bienvenida a Thomas cuando resucite en un paraíso terrestre. Detlef comenta: “Tan solo pensarlo me hace llorar. Lamento muchísimo lo que hice”. Ambos desean ayudar a Thomas en el futuro, tal como ayudan a otras personas hoy a conocer a Jehová y a regocijarse con la esperanza que ofrece la Biblia.

No cabe duda de que la Palabra de Dios es sumamente poderosa.


*  Los nombres se han cambiado.

 
Escena del Paraíso

Publicado en La Atalaya  del 15 de febrero de 2005

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