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Cómo conseguir
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Unas palabras a los padresComo en otros campos, las primeras lecciones de amistad se aprenden en casa. Lo ideal es que allí obtengan los niños casi todo el compañerismo que necesitan. Aun así, en sus sentimientos e ideas influirá mucho el contacto con personas ajenas al hogar. Solo hay que ver lo rápido que suelen asimilar los hijos de inmigrantes un nuevo idioma tan solo por estar con otros chicos. Ustedes, padres, tienen el privilegio de ayudar a sus hijos En opinión de algunos especialistas, un factor que contribuye a que el muchacho se acerque más a los chicos de su edad que a su familia es que muchos padres no demuestran estar seguros de su propia autoridad moral. Sin embargo, es a ellos a quienes les compete asumir la responsabilidad que Dios les ha concedido y hacer todo lo posible por orientar y cuidar a su prole (Efesios 6:1-4). ¿Cómo pueden lograrlo? El consejero familiar Ron Taffel conoce a un buen número de progenitores que no saben lidiar con los adolescentes. Escribe que a menudo “caen en las modas sobre crianza popularizadas por los medios de comunicación” en vez de desempeñar el cometido que les corresponde como padres. ¿Por qué recurren a estos métodos? Porque “conocen tan poco a sus hijos que no saben relacionarse debidamente con ellos”.
Pero no tiene por qué ser así. Deben comprender que los chicos recurrirán a sus amigos si en el hogar no se remedian algunas de sus carencias. ¿Cuáles? “Necesitan lo que todo joven siempre ha requerido: atención, aprecio, seguridad, claridad en las normas y expectativas, y sentido de pertenencia ¿Cómo pueden ustedes ayudar a sus hijos a forjar amistades positivas? Primero pregúntense: “¿Qué clase de vida llevamos, y quiénes son nuestros allegados? ¿Tenemos nosotros y nuestros amigos un estilo de vida y unas metas nobles y altruistas? ¿Damos prioridad a lo espiritual, o a lo material?”. He aquí una interesante observación de Douglas, superintendente cristiano y padre: “En el caso de los hijos, puede que las palabras que oigan se las lleve el viento, pero nunca se les escaparán las actitudes y acciones que observen en ustedes y sus amistades, así como en sus propios amigos”. En el mundo de la fauna hay muchas especies que, guiadas por el instinto, protegen a sus crías contra los depredadores, a menudo con gran ferocidad. Un experto en osos explica: “Es proverbial el celo con que las osas defienden a sus cachorros cuando perciben algún peligro”. ¿Deberían los progenitores humanos hacer menos? Ruben, de Italia, hace este comentario: “Mis padres razonaban conmigo citando pasajes de la Biblia. Me ayudaron a ver que era conveniente evitar ciertas compañías. Al principio pensé: ‘¡Pero bueno! ¿Es que no voy a poder tener ningún amigo?’. Sin embargo, el tiempo me ha enseñado que tenían razón, y gracias a su paciencia, me evité muchos dolores de cabeza”. También es conveniente encargarse de que los hijos se relacionen con personas ejemplares que les ayuden a fijarse buenas metas. Un joven feliz y estable llamado Francis recuerda sus vivencias: “Mi madre observó que los muchachos nos aislábamos de los demás, así que nos ayudó invitando a casa a compañeros que estaban muy activos en el servicio de tiempo completo. De este modo pudimos hacer amistad con ellos, en nuestra propia casa”. Con medidas como esta, lograrán que la vida en su hogar sea como un fértil semillero donde pueden germinar y crecer buenas amistades. |
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Publicado en ¡Despertad! del 8 de diciembre de 2004 |