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Por qué creo
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![]() Mantengo a mi familia dando clases a tiempo parcial |
A la semana siguiente, la señora regresó acompañada de un anciano de la congregación local de los testigos de Jehová, y él dirigió el estudio bíblico. Nos explicó las profecías de los capítulos 4 y 9 del libro bíblico de Daniel tocante a la llegada de Jesús como Mesías y Rey. Mi objetivo era hallar contradicciones matemáticas en lo que decía, pero no encontré ninguna. Al contrario, me volvió a impresionar la información tan lógica que contiene la Biblia. Hasta ese momento pensaba que la fe en Dios se basaba más en la emoción que en la razón. ¡Qué equivocado estaba! Di las gracias a los Testigos por su instructiva explicación y les dije que me gustaría estar presente todas las semanas. A partir de entonces, además de estudiar en la universidad, estudiaba las Escrituras con los Testigos en compañía de mi esposa. Además, ambos empezamos a asistir a las reuniones que estos celebraban en el Salón del Reino. En pocos meses aprendí muchas verdades bíblicas nuevas para mí y pronto reuní los requisitos para participar con la congregación en el ministerio de casa en casa... y eso que estaba a punto de obtener mi doctorado en la universidad, lo que consumía gran parte de mi tiempo. Terminé la tesis en el verano de 1978 y nos trasladamos al estado de Alabama, donde empecé a impartir clases de Física en la Alabama A. & M. University, en Huntsville. Tan pronto llegamos nos pusimos en contacto con los Testigos y reanudamos nuestro estudio de la Biblia con un anciano y su esposa. Al cabo de unos meses, Del y yo nos bautizamos el mismo día. Científico y ministro religiosoEn mi caso, he podido compaginar mi trabajo de científico con mi actividad como testigo de Jehová. En 1983 comencé a ejercer de astrofísico en el George C. Marshall Space Flight Center de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio), situado también en Huntsville.# Mi trabajo, experimental y teórico, se relacionaba con un telescopio de rayos X (conocido también como el observatorio de rayos X Chandra y que fue puesto en órbita con éxito en 1999 por el transbordador espacial Columbia). Me gustó mucho participar en aquel programa, el cual implicaba analizar los rayos X emitidos por diversas estrellas y galaxias a fin de entender mejor el universo material. |
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El observatorio de rayos X Chandra de la NASA en órbita y una imagen de los rayos X del agujero negro de un sistema binario |
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El trabajo me resultaba doblemente agradable, pues además de suponer un reto científico, incrementaba mi aprecio por el poder y la sabiduría del Creador. De hecho, las palabras que pronunció Jehová a través del profeta Isaías cobraron especial significado para mí. El Creador dice: “Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta” (Isaías 40:26). Cuanto más “levant[aba] los ojos a lo alto” para escudriñar la inmensidad, complejidad y belleza del universo, más apreciaba la obra del Diseñador inteligente que creó todo aquello y estableció las leyes que lo mantienen. Durante aquel tiempo estuve atareado publicando en revistas científicas información nueva basada en mis investigaciones en el campo de la astrofísica de rayos X. Pero también me mantuve activo en la congregación cristiana. Servía de anciano y dedicaba unas veinte horas al mes a la predicación pública. Mi esposa emprendió la obra de educación bíblica a tiempo completo. Después de trabajar unos cuatro años en la NASA, sentí la imperante necesidad de dedicar más tiempo a ayudar al prójimo a aprender las maravillosas verdades que se encuentran en la Biblia. Pero ¿cómo lo lograría? Tras hablar del asunto con mi esposa y exponérselo a Jehová en oración, me di cuenta de que tenía que tomar importantes decisiones. Decisiones trascendentalesAbordé a mi supervisor inmediato de la NASA y le dije que quería trabajar solo cuatro días a la semana en lugar de cinco, y que, por supuesto, aceptaría una reducción de sueldo. Le expliqué también que la razón era que deseaba dedicar tres días a la semana a mi ministerio cristiano. Él estuvo de acuerdo, aunque nunca se había hecho tal concesión a los científicos de la NASA. No obstante, me dijo que se lo expusiera personalmente a su supervisor. Cuando lo hice, me llevé la agradable sorpresa de que este alto cargo también aceptó mi petición. Así que en septiembre de 1987 empecé mi carrera de ministro de tiempo completo, lo que implicaba participar en la predicación de casa y casa y en otros rasgos del ministerio durante unas noventa horas al mes. Posteriormente me llamaron de la Alabama A. & M. University, en Huntsville, para ofrecerme un puesto docente en el Departamento de Física. Les respondí que únicamente lo aceptaría si podía dedicar la mayor parte de mi tiempo al ministerio. Les aseguré, no obstante, que mis actividades cristianas no restarían calidad a mi enseñanza. Mi propuesta se aceptó, y desde entonces doy clases en la universidad y también soy ministro de tiempo completo. El nuevo horario incluso me ha permitido aprender español, gracias a lo cual mi esposa y yo servimos actualmente en una congregación de testigos de Jehová de habla española en Huntsville. Ciencia y religiónDurante mis años de investigador científico no he encontrado jamás un hecho científico probado que contradiga una enseñanza bíblica. Con frecuencia, las aparentes discrepancias obedecen a una falta de conocimiento, bien del criterio científico, bien de lo que dice realmente la Biblia. Por ejemplo, algunos científicos y otras personas creen erróneamente que las Escrituras enseñan que las plantas, los animales y los seres humanos aparecieron en la Tierra durante un período de seis días literales de veinticuatro horas. Tal creencia no coincidiría con los hechos científicos conocidos. Pero la Biblia no dice eso. Indica más bien que la duración de los “días” creativos es de miles de años.% No he encontrado jamás un hecho científico probado que contradiga una enseñanza bíblica También surge confusión debido a la idea equivocada de que la fe en Dios no es más que una experiencia emocional. Pero lo cierto es que la fe en Dios y en las Escrituras se basa en hechos que pueden verificarse. Según la definición bíblica, “fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente [o: “evidencia convincente”, nota] de realidades aunque no se contemplen” (Hebreos 11:1). En efecto, la fe se fundamenta en la evidencia. Se han cumplido ya centenares de profecías, en el pasado y en nuestros días. De modo que, incluso aplicando el método científico
A mi esposa y a mí nos encanta el ministerio de tiempo completo Una de tales profecías abarca la promesa de que dentro de poco podremos gozar de condiciones paradisíacas en la Tierra. Los devastadores efectos de la vejez, la enfermedad, la muerte, las guerras y la injusticia desaparecerán de una vez por todas (Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4). Entonces tendremos tiempo de explorar y estudiar con detalle las maravillosas creaciones de Jehová Dios y las muchas leyes que él ha establecido para gobernar el impresionante universo material. Le estoy agradecido a Jehová Dios por ayudarme a encontrar la llave de la verdadera felicidad: las maravillosas verdades que se encuentran en su Palabra, la Biblia. En mis oraciones le pido a Dios que muchas otras personas, entre ellas científicos, lleguen a encontrar también esa valiosa llave. * Editado por los testigos de Jehová, pero agotado en la actualidad. # La NASA es un organismo paraestatal estadounidense. % Véase el cap. 6 titulado “¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación?” del libro ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?, editado por los testigos de Jehová. |
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Publicado en ¡Despertad! del 22 de enero de 2004 |