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Dios tiene nombre¿Cómo se llama Dios? Ya que los seres humanos DURANTE el siglo XVII, varios países de Europa acuñaron monedas donde aparecía el nombre de Dios. Por ejemplo, una pieza alemana del año 1634 lo exhibía con la forma “Iehova” (Jehová). Tales monedas, que llegaron a conocerse popularmente como táleros de Jehová, estuvieron en circulación a lo largo de décadas.
El Tetragrámaton (que significa “cuatro letras”) es la representación escrita del nombre divino en hebreo Jehová es una forma del nombre divino reconocida por siglos. En hebreo, lengua que se escribe de derecha a izquierda, se representa con cuatro consonantes, Dicho nombre está presente también en edificios, monumentos y otras obras de arte, e incluso en himnarios religiosos. Según la obra de consulta alemana Brockhaus Enzyklopädie, en cierto período los príncipes protestantes solían llevar una insignia en la que figuraban una representación convencional del Sol y el Tetragrámaton. Dicho símbolo, incluido también en banderas y monedas, era conocido como la insignia Jehová-Sol. Es patente que los devotos europeos de los siglos XVII y XVIII sabían que el Altísimo tiene nombre y, lo que es más importante, no les daba miedo usarlo. El nombre divino tampoco resultaba misterioso en la América colonial. Pongamos por caso al revolucionario estadounidense Ethan Allen. Según indican sus memorias, en 1775 instó a sus enemigos a rendirse “en nombre del Gran Jehová”. Posteriormente, el nombre Jehová se menciona con frecuencia en la correspondencia que mantuvieron con el presidente Abraham Lincoln varios de sus asesores. En muchas bibliotecas es posible consultar otros documentos históricos de Estados Unidos que contienen el nombre de Dios. Los ejemplos anteriores tan solo son una pequeña muestra de la importancia que ha recibido dicho nombre a lo largo de los siglos. ¿Qué puede decirse de la situación actual? ¿Ha caído el nombre divino en el olvido? De ningún modo. Hay bastantes traducciones bíblicas que lo contienen en muchos versículos. Basta con realizar una breve visita a una biblioteca o consultar algún diccionario que poseamos para constatar que el vocablo goza de amplia aceptación como equivalente vernáculo del Tetragrámaton. Por ejemplo, el Diccionario de la lengua española define explícitamente “Jehová” de esta manera: “Nombre de Dios en la lengua hebrea”. Y una reciente edición de The New Encyclopædia Britannica lo califica de “nombre judeocristiano de Dios”. “Pero ¿Es importante el nombre divino en la zona del mundo donde usted vive, o es común referirse al Creador como “Dios”, utilizando este título como si fuera su verdadero nombre? Probablemente haya notado que muchos ni siquiera se paran a pensar si el Altísimo tiene nombre o no. ¿Qué hay de usted? ¿Se siente cómodo dirigiéndose a Dios por su nombre propio, Jehová? |
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Un rey que dio a conocer el nombre Jehová
En 1852, un grupo de misioneros partió de Hawai rumbo a las islas de Micronesia. Llevaban consigo una carta de presentación con el sello oficial de Kamehameha III, rey de las islas Hawai. La misiva, escrita originalmente en hawaiano y dirigida a los gobernantes de las islas del Pacífico, decía: “Parten para vuestras islas algunos maestros del Dios Altísimo, Jehová, con la intención de daros a conocer Su Palabra para que recibáis salvación eterna. [. . .] Os encomiendo estos buenos maestros para que los tratéis con estima y amistad, y os exhorto a escuchar sus instrucciones. [. . .] Os aconsejo que os deshagáis de los ídolos, aceptéis al Señor Jehová como Dios, le deis culto y lo améis, pues él os bendecirá y salvará”. |
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Publicado en ¡Despertad! del 22 de enero de 2004 |