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La creciente demanda
de técnicas médicas y quirúrgicas sin sangre

Técnicas médicas y quirúrgicas sin sangre
algunos ejemplos

Fluidos: Para mantener el volumen sanguíneo y evitar un choque hipovolémico, se usan la solución de lactato de Ringer, el dextrán, el almidón hidroxietílico y otros productos. Algunos fluidos en fase de experimentación transportan oxígeno.

 

Fármacos: Hay proteínas creadas mediante ingeniería genética que estimulan la producción de glóbulos rojos (eritropoyetina), plaquetas (interleuquina 11) y diversos glóbulos blancos (GM-CSF, G-CSF). Otros medicamentos reducen significativamente la pérdida de sangre durante las intervenciones quirúrgicas (aprotinina, antifibrinolíticos) o contribuyen a aminorar las hemorragias agudas (desmopresina).

 

Adhesivos biológicos: Se aplican directamente apósitos de colágeno y celulosa para detener las hemorragias. Las colas y selladores de fibrina pueden taponar las punciones o cubrir amplias zonas de tejidos sangrantes.

 
 

Máquinas de recuperación de sangre: Estas máquinas recuperan la sangre derramada durante una intervención quirúrgica o un trauma, que luego es filtrada y reinfundida al paciente en un circuito cerrado. En casos extremos, pueden recuperarse litros de sangre con este sistema.

 

Técnicas quirúrgicas: La buena planificación, que incluye consultar a especialistas con experiencia, ayuda al equipo quirúrgico a evitar complicaciones. Es vital actuar rápido para detener el sangrado. Las demoras mayores de veinticuatro horas pueden incrementar significativamente la mortalidad. La reducción de las grandes operaciones a varias menores aminora la pérdida total de sangre.

 

Instrumentos quirúrgicos: Algunos cortan y sellan simultáneamente los vasos sanguíneos. Otros sellan la hemorragia en amplias zonas de tejido. Hay instrumentos laparoscópicos o de carácter mínimamente invasivo que permiten operar sin las pérdidas de sangre ocasionadas por las grandes incisiones.

Publicado en ¡Despertad!  del 8 de enero de 2000

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