![]() |
La creciente demanda |
|
Artículos de esta serie:
Temas relacionados: |
La creciente demanda
|
|||||
![]() |
Doctor Joachim Boldt |
‘La cirugía sin sangre no es solo un recurso para los testigos de Jehová, sino para cualquier paciente. Creo que todos los facultativos deberían utilizarla.’— Doctor Joachim Boldt, profesor de Anestesiología de Ludwigshafen (Alemania).
“Aunque las transfusiones de sangre son más seguras que antes, aún tienen sus riesgos, entre ellos las reacciones inmunológicas y el contagio de hepatitis y enfermedades de transmisión sexual.”—Doctor Terrence J. Sacchi, profesor clínico adjunto de Medicina.
![]() |
Doctor Terrence J. Sacchi |
“La mayoría de los facultativos administran las transfusiones automáticamente y de forma liberal e indiscriminada. No es así en mi caso.”—Doctor Alex Zapolanski, director del servicio de cirugía cardíaca del San Francisco Heart Institute.
“En el caso de los pacientes normales, no considero que se requiera por norma una transfusión sanguínea en ninguna de las intervenciones abdominales habituales.”—Doctor Johannes Scheele, profesor de Cirugía de Jena (Alemania).
![]()
Afortunadamente, existe otra solución: los tratamientos médicos y quirúrgicos sin sangre. Muchos pacientes no los consideran el último recurso, sino la opción preferencial, y con buenas razones. Stephen Geoffrey Pollard, cirujano consultor británico, señala que los índices de morbilidad y mortalidad entre los operados sin transfusiones son “al menos tan buenos como los de los pacientes que reciben sangre, ya que en muchos casos se libran de las infecciones y complicaciones postoperatorias atribuibles con frecuencia a esta”.
¿Cómo surgieron los tratamientos sin sangre? Dado que estos antecedieron a las transfusiones, la pregunta no deja de ser curiosa. En efecto, no fue sino hasta los primeros años del siglo XX que los avances en las técnicas transfusionales permitieron su utilización habitual. No obstante, la labor que han desempeñado diversos especialistas en las últimas décadas ha contribuido a popularizar las intervenciones sin sangre. Entre ellos figura el célebre cirujano Denton Cooley, quien ya en la década de los sesenta realizó algunas de las primeras operaciones a corazón abierto sin emplear sangre.
El incremento en los casos de hepatitis entre los receptores de transfusiones durante los años setenta indujo a muchos facultativos a buscar alternativas. Ya para la década de los ochenta existían grandes equipos médicos que realizaban intervenciones quirúrgicas sin sangre. Más tarde, al declararse la epidemia del sida, estos equipos atendieron las consultas de otros, que estaban deseosos de adoptar las mismas técnicas. En los años noventa, muchos hospitales implantaron programas que ofrecen a los pacientes opciones que no incluyen transfusiones sanguíneas.
Muchos médicos ahora emplean con éxito técnicas sin sangre durante operaciones y procedimientos de emergencia que tradicionalmente la requerían. “La cirugía mayor cardíaca, vascular, ginecológica y obstétrica, ortopédica y urológica puede llevarse a cabo con éxito sin el empleo de sangre ni de hemoderivados”, señala D. H. W. Wong, en la revista Canadian Journal of Anaesthesia.
Una de las ventajas de la cirugía sin sangre es que promueve una atención sanitaria de mejor calidad. “La habilidad del cirujano es de importancia máxima para la prevención de pérdidas de sangre”, señala el doctor Benjamin J. Reichstein, director de un servicio de cirugía de Cleveland (Ohio, E.U.A.). Una revista jurídica sudafricana señala que, en ciertos casos, la cirugía sin sangre puede ser “más rápida, limpia y económica”. Luego añade: “Ciertamente, el tratamiento postoperatorio ha resultado en muchas ocasiones más barato y menos largo”. Estas son tan solo algunas razones por las que unos ciento ochenta hospitales de todo el mundo tienen en la actualidad programas especializados en técnicas médicas y quirúrgicas sin sangre.
Por motivos bíblicos, los testigos de Jehová rechazan las transfusiones de sangre.* Pero sí aceptan —y buscan con todo empeño— alternativas médicas al empleo de sangre. “Los testigos de Jehová procuran con afán el mejor tratamiento médico —dijo el doctor Richard K. Spence cuando era director de un servicio de cirugía en un hospital neoyorquino—. Como colectividad, son los clientes más instruidos que pueda hallar un cirujano.”
Con los testigos de Jehová como pacientes, los médicos han perfeccionado muchas técnicas quirúrgicas sin sangre. Veamos, por ejemplo, la experiencia de Denton Cooley, cirujano cardiovascular. A lo largo de veintisiete años, su equipo ha realizado operaciones a corazón abierto a 663 testigos de Jehová. Los resultados demuestran con toda claridad que es posible realizar intervenciones cardíacas sin recurrir a las transfusiones.
Es cierto que los testigos de Jehová han sido blanco de abundantes críticas por su rechazo de la sangre. Sin embargo, una guía editada por la Asociación de Anestesistas de Gran Bretaña e Irlanda califica la postura de los Testigos de “muestra de respeto por la vida”. Hay que reconocer que la firmeza de los Testigos ha sido uno de los factores que más han contribuido al desarrollo de tratamientos más seguros para todos. “Los testigos de Jehová que han precisado operarse han abierto el camino y han hecho presión para que mejore un importante sector de los servicios de salud noruegos”, escribe el profesor Stein A. Evensen, del Hospital Nacional de Noruega.
A fin de facilitar la labor a los doctores que desean tratar sin sangre a sus pacientes, los testigos de Jehová han establecido un útil servicio de enlace. En la actualidad existen en todo el mundo más de mil cuatrocientos Comités de Enlace con los Hospitales, que pueden proporcionar a los médicos e investigadores información médica de una base de datos que abarca más de tres mil artículos referentes a las técnicas médicas y quirúrgicas sin sangre. Como señala el doctor Charles Baron, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Boston, “gracias a la actuación de los Comités de Enlace con los Hospitales de los Testigos, hoy es menos probable que cualquier paciente, sea o no testigo de Jehová, reciba una transfusión innecesaria”.#
La información que han reunido los testigos de Jehová sobre el tema de los tratamientos médicos y quirúrgicos sin sangre ha beneficiado a muchos profesionales del campo médico. Por ejemplo, al preparar la documentación para el libro Autotransfusion: Therapeutic Principles and Trends (La autotransfusión: principios terapéuticos y tendencias), los autores solicitaron información a los testigos de Jehová sobre las alternativas a la sangre. Los Testigos accedieron gustosos a su petición. Posteriormente, los autores declararon con gratitud: “En todas las lecturas que hemos realizado sobre el particular, jamás hemos visto una lista tan completa y concisa de medios para evitar la transfusión de sangre homóloga”.
Los avances médicos han llevado a muchos a analizar la medicina sin sangre. ¿Adónde nos llevará el progreso? El profesor Luc Montagnier, descubridor del virus del sida, se expresa al respecto: “La evolución de los conocimientos en este campo nos muestra que un día tendrá que extinguirse la transfusión sanguínea”. Entretanto, las alternativas ya están salvando vidas.
Qué puede hacer el paciente
|
* Véanse Levítico 7:26, 27; 17: 10-14; Deuteronomio 12:23-25; 15:23; Hechos 15:20, 28, 29; 21:25.
# Cuando los invita un hospital, los Comités de Enlace con los Hospitales también realizan presentaciones ante el personal médico. Además, si se solicita su asistencia, ayudan al paciente a mantener desde el comienzo una comunicación franca y continua con el médico que lo atiende.
Publicado en ¡Despertad! del 8 de enero de 2000 |